En
la verdad, la paz
Renueven
su interior, para que puedan descubrir cuál es la voluntad
de Dios,
qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto (Romanos
12,2)
1.
Los obispos de Guatemala nos hemos reunido para compartir
nuestras preocupaciones acerca de los retos que, como Pastores,
debemos atender en el momento actual de nuestra sociedad y
de la Iglesia. Hemos visto que es oportuno pronunciarnos sobre
algunos temas de alcance nacional, con el fin de iluminarlos
desde nuestra fe cristiana y la moral que surge de los principios
del Evangelio.
2.
Constatamos una grave descomposición moral, que es
resultado de una pérdida creciente de humanismo y de
referencia a Dios como fundamento de la acción guiada
por principios éticos.
§
La violencia e inseguridad pública, no sólo
mantienen a la población en constante estado de inquietud
y vigilancia, sino que son un atentado y una falta de aprecio
a la vida humana.
§
El narcotráfico y el trasiego ilegal de armas son señal
de la incapacidad de los órganos de seguridad y de
justicia del Estado para mantener el cumplimiento de las leyes,
y también contribuyen a la erosión de los valores
éticos como fundamento de la convivencia social.
§
La misma exigencia y existencia del comercio legal de armas
pone en evidencia la predisposición a recurrir a la
violencia como solución de los problemas o la necesidad
de la defensa personal ante las deficiencias del Estado.
§
Las huelgas hospitalarias, los conflictos en el ámbito
del magisterio y con los estudiantes normalistas, la conflictividad
agraria y la controversia en torno a la atención a
los ancianos no protegidos por la seguridad social son expresión
de las dificultades de diálogo entre el gobierno y
la sociedad civil en temas que atañen a la calidad
de la vida humana y de nuestro futuro como son la salud y
la educación.
§
La inquietud, conflicto y movilizaciones en torno a los temas
de la minería y las hidroeléctricas muestran
la incapacidad que tenemos para ponernos de acuerdo sobre
los ejes sobre los cuales se debe impulsar un desarrollo humano
e integral.
§
La prematura campaña política, que según
el parecer del Tribunal Supremo Electoral se realiza en abierta
contradicción de la Ley Electoral; y la poca voluntad
para concluir las reformas todavía necesarias a dicha
Ley son indicio de la poca voluntad de la misma clase política
de construir un estado de derecho.
4.
Es urgente que busquemos fundamentar nuestro pensamiento y
nuestra conducta en la verdad sobre la persona y sobre la
sociedad. En la verdad está la paz, nos recordaba Su
Santidad el Papa Benedicto XVI en el Mensaje para la Jornada
Mundial de la Paz a principios de este año. Es necesario
que impulsemos como criterio de acción el respeto y
la atención al prójimo, en amor y solidaridad.
Dios nos ha dotado de libertad para buscar la felicidad, pero
la alcanzaremos sólo si nuestra libertad está
fundada en la verdad y es guiada por la ética y la
moral.
5.
Los problemas y retos son muchos. Cada uno requiere atención
peculiar y medidas específicas. Hoy queremos señalar
que sólo alcanzaremos soluciones satisfactorias, si
todos los actores públicos y sociales, sea el Gobierno,
el Congreso, el Organismo Judicial, los gremios empresariales
y laborales, los políticos, los profesionales, las
organizaciones de la sociedad civil asumimos nuestra tarea
y nuestra responsabilidad.
6.
Nos anima el hecho de que hay también muchas personas,
en todos los ámbitos de la sociedad, que se esfuerzan
por asumir con responsabilidad moral su tarea y su misión.
Son personas que actúan con transparencia, justicia
y honestidad. Hay profesionales, obreros, empresarios y campesinos
que trabajan con ahínco para crear futuro, generar
empleo, impulsar la solidaridad. Muchos ciudadanos se esfuerzan
por educar y sostener sus familias en el bien. Miramos con
esperanza la próxima publicación, el 21 de agosto,
de la propuesta de la Comisión de Alto Nivel para la
reforma de la Ley de Minería. Instamos a la Mesa de
Diálogo sobre Desarrollo Rural para que reactive con
todos sus participantes sus trabajos, que serán un
medio para aliviar la tensión en el agro.
7.
Oramos al Señor para que bendiga nuestro país.
Le pedimos que guíe los corazones y la mente de todos
los que tenemos responsabilidad en la cosa pública,
a fin de que tengamos un futuro más humano y más
lleno de esperanza.
Mons.
Alvaro Ramazzini Imeri
Obispo de San Marcos
Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala
Mons.
Gonzalo de Villa, S.J.
Obispo Auxiliar de Guatemala
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Guatemala
Guatemala,
11 de agosto de 2006