El proceso electoral exige un comportamiento responsable de los partidos y una participación consciente y activa de la ciudadanía
Mensaje de la Diócesis de Jalapa con motivo de las elecciones generales 2007
El obispo, el presbiterio y la Pastoral Social - Caritas de la diócesis de Jalapa, saludamos fraternalmente a nuestros hermanos y hermanas en la fe, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de los departamentos de Jutiapa, Jalapa y El Progreso. Ante la convocatoria a las elecciones generales a celebrarse el domingo 9 de septiembre, hecha el día de ayer por el Tribunal Supremo Electoral, y conociendo la importancia que tiene la participación de todos los ciudadanos en las mismas, por este medio compartimos con ustedes nuestro parecer acerca de lo que desde nuestra fe significa este acontecimiento nacional.
1. Sabemos que las elecciones son un momento de responsabilidad y manifestación de una conciencia cívica. El proceso electoral constituye una etapa de gran importancia en la historia del país para la construcción de una sociedad más justa, libre, solidaria y democrática, que se fundamenta en la responsabilidad que todos tenemos de participar con nuestro voto, en la elección de los futuros gobernantes de cada pueblo y de la República en los distintos ámbitos.
2. El ideal de sociedad que queremos está plasmado, en parte, en la Constitución política de la República y en las diversas leyes vigentes; pero éstas deben contribuir a fortalecer la convivencia democrática, el respeto a la vida como valor supremo de todo ser humano, la participación responsable de todos los ciudadanos en la gestión de la cosa pública, la defensa de la libertad y la igualdad de todos ante la ley, la seguridad democrática en todas sus formas, el acceso a la verdad y la transparencia en las gestiones administrativas.
3. Alcanzar ese ideal de sociedad, depende igualmente de la calidad humana y la madurez política de los ciudadanos que los diversos partidos postulan como candidatos a los distintos cargos. Desde nuestra visión cristiana, debemos discernir la calidad de vida de estas personas, para que de manera justa y responsable contribuyan desde sus posibilidades humanas y competencia profesional, a la creación de esa sociedad más justa y participativa que deseamos.
4. Considerando el proceso histórico que ha vivido nuestro país, la actitud pasiva o indiferente que vemos en este momento, no contribuye al bien común. Los puestos de responsabilidad pública deben estar desempeñados por personas idóneas, con capacidad profesional, con disponibilidad de servicio, con calidad moral y ética reconocidas, y por lo mismo alejadas de la corrupción, la impunidad, el narcotráfico, la violencia o el crimen organizado. Por ello, el discernimiento se hace necesario, con el fin de conocer lo mejor posible no sólo a los candidatos, sino las propuestas de cada partido, su programa, su filosofía, su ideal de sociedad.
5. Una de las preocupaciones más sentidas por la población es el logro y la consolidación de la paz en todas sus dimensiones. Todos sabemos que por múltiples circunstancias, nuestra sociedad no ha logrado esta paz tan anhelada. Necesitamos afianzar entre nosotros los procesos de reconciliación y perdón, con el fin de hacer posible relaciones más humanas y fraternas entre todos. La reconstrucción del tejido social cimentado en verdaderos valores cristianos, tiene el mérito de colocar la dignidad de toda persona humana, imagen de Dios, como criterio primordial de toda decisión política, social o económica. El respeto a la vida en todas sus formas, es un objetivo importante para determinar si nuestra sociedad va dando pasos en el camino correcto.
6. El programa de los futuros gobernantes tendrá que mostrar a la sociedad las líneas de acción con las que pretende promover y fortalecer la paz, los derechos humanos, la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad. Pero también su concepción de la realidad económica, social y cultural, ámbitos que deben estar regidos por la justicia social, el bien común y el respeto y promoción de la dignidad de cada persona humana.
7. Uno de los ámbitos que más aflige a la población es la falta de fuentes de trabajo, que coloca a la familia, célula fundamental de nuestra sociedad, en condiciones de carencia que afectan la calidad de vida de sus miembros. La realidad de personas vulnerables como los niños y ancianos, pero en general todas aquellas personas que viven en condiciones de pobreza o pobreza extrema, deben llamar nuestra atención de ciudadanos, para exigir a las próximas autoridades soluciones equitativas y responsables a este problema.
8. Como cristianos valoramos la importancia que se debe dar a este tiempo electoral para conocer, participar, discernir y asumir responsabilidades. Es un tiempo que no debemos desperdiciar deslumbrados por la simple propaganda. Que no sea ésta la que nos mueve sino los valores y las necesidades reales de la gente.
9. Quisiéramos que a lo largo de todo el proceso electoral se desarrollara una gran conciencia cívica y activa participación ciudadana, con el fin de que el día 9 de septiembre todos acudan a las urnas para elegir aquellas personas que realmente puedan cumplir con el perfil de gobernante que hemos delineado en los apartados anteriores.
10. Nos duele constatar el incremento de la violencia en nuestro país y cómo ha afectado a los pueblos de nuestros departamentos. Nos preocupa de manera especial que esta situación afecte a la campaña electoral, por lo que apelamos a la responsabilidad de partidos, candidatos y autoridades para evitar este riesgo.
11. De conformidad con lo expuesto, formulamos finalmente una doble petición:
Primero , a la ciudadanía y en particular a las mujeres, los jóvenes y campesinos para que tengan presente la importancia que las próximas elecciones tienen para consolidar la democracia y la paz en nuestro país, exhortándolos a participar activamente en las mismas con su voto libre, consciente y responsable.
Segundo, a las diferentes fuerzas políticas de los departamentos de El Progreso, Jutiapa y Jalapa, les pedimos encarecidamente que presenten a la ciudadanía programas concretos de gobierno, y que durante todo el proceso electoral se rijan por los valores éticos y de respeto a la dignidad de la persona humana, con el fin de mostrar a la sociedad de forma transparente la calidad de cada programa político.
Dios nos ayude en este tiempo de discernimiento e ilumine para participar de la mejor manera en este proceso electoral para bien del abnegado pueblo de Guatemala.
Jalapa, 3 de mayo de 2007
Mons. Julio Cabrera Ovalle
OBISPO DE JALAPA