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“Cuando venga el Hijo del hombre”
(Mt 24, 37-44)
Mensaje Pastoral para
ADVIENTO Y NAVIDAD 2007-2008,
y en ocasión del inicio del
IIIer. año del
Trienio Misionero Bíblico Diocesano
“VEN Y SIGUEME”
A los Sacerdotes y Diáconos
A los Formandos Sacerdotales
A las Religiosas y Movimientos Laicales
A los Catequistas y Miembros de las Comisiones Pastorales
A los Evangelizadores, Misioneros y Misioneras
A las nuevas Autoridades Civiles recientemente elegidas
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad en Escuintla
Como todos los años, desde el inicio del Adviento la Palabra de Dios cobra especial fuerza en su proclamación y reclama de todos y cada uno darle mayor apertura e importancia en la propia existencia para dejarse iluminar por su claridad: en efecto, “ella resuena venida de lo alto, para iluminar las sombras de la tierra” (Sab 18,14; Lc 1, 79). La contemplaremos luego en Navidad, representada en los bellos nacimientos de nuestras parroquias y casa familiares, y maravillados del inmenso amor de Dios que permitió a su Hijo hacerse “uno de nosotros para que todos pudiéramos ser plenamente hijos de Dios y herederos con Cristo” (cfr Rm 8, 14-17)
Esa Palabra de Dios nos habla ya en el Primer Domingo de Adviento del Señor que viene, y lo presenta como el “Hijo del hombre”. Esta forma de llamar a Jesucristo, Hijo de Dios, la encontramos en el Antiguo Testamento (cfr Dn 7,13) y refiere al mismo que Cristo a quien contemplamos como un niño pequeño y pobre “envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (cfr Lc 2, 6) pero que un día vendrá como “juez de vivos y muertos” como decimos en el Credo del Domingo, para examinar nuestras intenciones y acciones: su venida puede tomarnos desprevenidos, ocupados como vivimos de muchas cosas pero olvidando el deber cristiano de construir su Reino y el deber ciudadano de seguir el dictado de su voz en nuestra conciencia. Cuando venga el Señor en su día, en aquel momento “inevitable” (cfr Is 13, 9) ¿podremos salir a su encuentro y presentarle nuestro esfuerzo por el bien y la verdad?¿o mereceremos de él ser apartados de la vida y felicidad verdaderas que en el fondo todos anhelamos? Hemos de pedir que “ese día llegue”, que venga el que amamos y creemos diciendo “Maranatá ¡Ven Señor Jesús!” (cfr Ap 22, 17) pero al mismo tiempo estar preparados y no distraídos como las gentes del tiempo de Noé o los hombres y mujeres en el tiempo de Lot (cfr Mt, 24, 37-44).
Habiendo vivido con alegría el II Año 2007 de nuestro Trienio Misionero Bíblico “Ven y Sígueme” nos colocamos ahora ante ella, ante la Palabra que es “espíritu y vida” especialmente en este tiempo de escucha y conversión ...ver mensaje completo
¡AVE MARIA PURISIMA, SIN PECADO CONCEBIDA!
+ Víctor Hugo Palma Paul
Obispo Diocesano de Escuintla
Escuintla de la Inmaculada Concepción, Adviento del 2008
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