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CARTA PASTORAL
DE
RODOLFO CARDENAL QUEZADA TORUÑO
ARZOBISPO METROPOLITANO DE GUATEMALA
en ocasión de la Cuaresma de 2008
Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
Como todos los años, en el inicio de la Cuaresma, me dirijo a todos ustedes con especial aprecio para trasladarles algunas reflexiones que ayuden a celebrar dignamente la Pascua del Señor: la pasión, muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús. Solemnidad de solemnidades. Desde los inicios de la historia del cristianismo, la Iglesia tomó conciencia de que la Pascua del Señor era el centro de toda su vida. Los cristianos de los primeros siglos vivían, como especiales testigos, el misterio de la muerte y resurrección de Cristo que vino a restaurar al hombre, la historia y el universo.
La Cuaresma nos encuentra viviendo en un tiempo en que la violencia desenfrenada y las graves amenazas a la vida se ciernen sobre nuestra población guatemalteca. Es importante por eso mismo que quienes creemos en Cristo muerto y resucitado hagamos un alto en el camino de nuestra vida y reflexionemos seriamente sobre nuestro compromiso como cristianos en el momento actual.
En esta Cuaresma deseo hacerles llegar asimismo el mensaje cuaresmal del papa Benedicto XVI para que sea ampliamente difundido y comentado en todas nuestras comunidades.
1. La Cuaresma
La Cuaresma es fundamentalmente un gran tiempo de preparación para esta celebración anual de la Pascua. La Vigilia Pascual es la meta de llegada. Los cuarenta días que la preceden, desde el miércoles de ceniza hasta el jueves santo inclusive, contienen desde tiempos muy antiguos dos sentidos: uno bautismal para quienes se preparan a recibir el sacramento del bautismo durante la Vigilia Pascual y otro penitencial para los ya bautizados.
Es un tiempo de conversión y penitencia. Es un gran retiro espiritual para toda la comunidad cristiana. Es también un camino de conversión para los ya bautizados que culmina con la celebración del sacramento de la Reconciliación, ciertamente la mejor manera de prepararse para una celebración digna y fructífera de las fiestas pascuales
Es un tiempo bautismal. Tiempo de preparación tanto para los catecúmenos (candidatos al bautismo) que recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana durante la Vigilia de Pascua como para los ya cristianos que, después de una preparación, renovarán esa noche santa las promesas bautismales...
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