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MONSEÑOR JUAN JOSÉ GERARDI CONEDERA
Y cómo concluir esta mención de los testigos fieles en este día del Santo Cura de Ars, al inicio de este Año Sacerdotal, sin decirle gracias al Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago en Guatemala, MONSEÑOR JUAN JOSÉ GERARDI CONEDERA por su testimonio martirial, paradójicamente acaecido después de la firma de la Paz, y por su trabajo a favor de los derechos humanos y por haber impulsado entre todas las diócesis la recuperación de la memoria histórica (REMHI) y el informe GUATEMALA, NUNCA MÁS. No cabe duda que Mons. Gerardi tuvo una opción fundamental: “estar de lado de los pobres, sobre todo de las víctimas de la violencia”. A él se pueden aplicar las palabras de Jesús: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Jn 15, 13), pues él entregó su vida por sus hermanas y hermanos guatemaltecos, víctimas de la violencia.
El testimonio sacerdotal de estos presbíteros y de Monseñor Juan José Gerardi Conedera, nos permite decir que en esta tierra y para fortaleza nuestra ha habido sacerdotes que entregaron su vida por amor a Jesucristo y en el ejercicio de su ministerio en bien de sus hermanos y hermanas. Con razón el Papa Juan Pablo II refiriéndose a ellos escribió: “Me inclino con reverencia ante el sacrificio de estos humildes y valientes trabajadores de la viña del Señor, en vuestras ciudades y, sobre todo, en vuestros pueblos, a los cuales ha sido dado no sólo creer en el Evangelio y proclamarlo, sino que han llegado incluso a derramar su sangre en el servicio a la Palabra de Vida”. (Juan Pablo II, Carta a los Obispos de Guatemala, 2 diciembre de 1984). |