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Responsable: Mons. Álvaro Ramazzini Imeri
Plan de trabajo
(conforme al Plan Global de la Conferencia Episcopal 2008-2016)
Visión
Un pueblo unido en comunión con su pasado, sus tradiciones, su fe, su esperanza;
sus potencialidades económicas, sociales culturales, ambientales
y religiosas. En todo el territorio existen condiciones de equidad, justicia,
paz y desarrollo; donde ya no existan necesitados sino ciudadanos con plenos
derechos, sabedores de sus obligaciones y exigiendo lo que por ley o
creación divina le pertenece.
Misión
La Comisión Pastoral de la Tierra Nacional, de la Conferencia Episcopal de
Guatemala (Iglesia Católica), es la articulación de las Pastorales de Tierra
Diocesanas, Arquidiocesanas, de Vicariatos y Parroquias, que fortalece la
labor de la Iglesia católica e impulsa posiciones de consenso a nivel nacional
en torno a la organización pastoral, la incidencia en políticas agrarias
y el desarrollo rural integral. Con el propósito de dignificar los sectores
rurales empobrecidos y marginados de Guatemala; haciendo extensible el
papel profético de sus pastores en el tema específico de acciones encaminadas
a generar conciencia en los diferentes actores que intervienen en la
problemática agraria y rural, para buscar compromisos de solidaridad con
los más desprotegidos; a defender los derechos de las comunidades, tomando
como base los mismos principios éticos de la Iglesia y toda su doctrina
evangélica y social. La voz moral, que vela porque el Estado cumpla su función
constitucional: Que garantiza la vida, la seguridad, la paz, el desarrollo
y el bienestar de todos los habitantes de Guatemala.
Temas Estratégicos:
– Tierra (regularización, acceso, áreas protegidas, bio-combustibles/agro
negocios, narcotráfico, Megaproyectos, Tierras Comunales, Registros, entre
otros).
– Desarrollo Rural (aprobación de leyes de DRI, Minería, Regularización y
acceso a tierras; Tribunales Agrarios, Seguridad Alimentaría, seguimiento
a consultas comunitarias, etc.)
– Organización pastoral y Comunicación.
Objetivo General:
Contribuir en el acompañamiento y propuesta de acciones encaminadas
a lograr el acceso de las comunidades a la tierra, el desarrollo
rural y la justicia social; que preserve el equilibrio ambiental, social,
cultural, económico y prevalezca el ser humano como finalidad primordial
de las políticas y acciones de gobierno y la institucionalidad
del Estado en general.
Objetivos Específicos:
– Fortalecer el trabajo de los equipos diocesanos y de agentes pastorales
en general, al servicio de los sectores rurales (campesinos e indígenas) y
marginales empobrecidos (mujeres, niños y jóvenes), en su derecho a la
tierra y a una vida digna.
– Formular propuestas de legislación y de políticas públicas favorables para
las grandes mayorías que históricamente han sido excluidos.
– Crear condiciones para una estrategia nacional de incidencia capitalizando
las experiencias regionales en la materia, creando alianzas y logrando
acuerdos con otras instituciones y fuerzas sociales del país.
Prioridades:
– Organización Pastoral.
– Propuestas de legislación.
– Incidencia y seguimiento a políticas públicas.
– Formación, divulgación e información.
Líneas de acción, metas y actividades:
– Dar seguimiento a la certeza jurídica (legalización), adjudicación y acceso
de comunidades a tierras, a través de los mecanismos establecidos con el
Fondo de Tierras, así como otros, que no sean vía el Mercado.
– Seguimiento a la conflictividad agraria, laboral y ambiental.
– Promover la formación de los Comités de Tierra y el liderazgo comunitaria
para la preservación de los recursos naturales y ambientales.
– Seguimiento e incidencia para la aprobación de anteproyectos de ley como:
Desarrollo Rural Integral, Código Agrario, ley de regularización, nueva
ley de Minería e Hidrocarburos, así como la implementación de otras
leyes nacionales y convenios internacionales ratificados por el Estado de
Guatemala.
– Promoción de los derechos individuales y colectivos de los Pueblos Indígenas.
– Facilitar apoyo para la asistencia técnica en el uso responsable de la tierra
y la diversificación agrícola.
– Fortalecer el trabajo de incidencia para exigir el papel regulador del Estado
en el desarrollo de alternativas energéticas, sin el despojo de las tierras,
ni la usurpación y pérdida de territorios indígenas, la biodiversidad
y los ecosistemas de dichos territorios.
– Facilitar insumos y capacitación para las comunidades en procesos de
comercialización.
– Garantizar que la declaratoria de Áreas Protegidas, respete la dignidad e
integridad de las comunidades susceptibles de ser afectados.
– Fortalecer el trabajo de articulación de las Pastorales de la Tierra en las
Diócesis, Vicariatos, regiones y parroquias de la Iglesia Católica.
– Gestionar recursos para fortalecer la organización pastoral de la tierra en
Diócesis, Vicariatos y Parroquias, donde aún es débil las PT’s.
– Sugerir acciones que puedan enfrentar los efectos de la globalización y
tratados comerciales que afectan a las comunidades.
– Monitoreo e incidencia relativo a la Seguridad Alimentaria.
Metas
– Apoyando la creación de condiciones de exigibilidad de los DESC y la
defensa de los territorios campesinos e indígenas del país.
– Mayor control y dominio comunitario y social sobre los procesos de desarrollo
rural, los procesos productivos y de comercialización.
– Aprobación de leyes de beneficio social.
– Mantener una estrategia permanente de incidencia hacia la institucionalidad
estatal a nivel nacional, departamental y municipal, que priorice la
defensa de los recursos naturales y la dignidad de las familias y/o comunidades.
– Mantener un programa de divulgación y comunicación sobre la realidad
nacional.
– Seguimiento y monitoreo de las políticas públicas.
– Haber participado en la definición, seguimiento y evaluación de las políticas
nacionales relativas a la protección del medio ambiente, los recursos
naturales y restitución de ecosistemas donde sea necesaria.
– Constituir equipos de trabajo para la asesoría multidisciplinaria en las
pastorales de tierra a diferentes niveles.
– Haber fortalecido la articulación de las pastorales en diversos ámbitos y
niveles de la estructura de la Iglesia.
– Construido alianzas con fuerzas sociales del país para la exigibilidad de
los Derechos Humanos, la justicia social y el desarrollo rural integral.
Ruta de implementación:
El trabajo pastoral desde la base, en comunión con la CEG.
La institucionalidad de la Iglesia católica sigue teniendo el liderazgo nacional
y fuente de inspiración en la ética, los valores morales y humanos; así como del compromiso por una Guatemala de paz con justicia social. Se convierte en la voz profética de los desposeídos cuando adopte declaraciones,
realiza denuncias, presenta propuestas, genera debate y llama a los
pueblos a una permanente observación al desempeño de las autoridades
de gobierno; así como a tener una conciencia crítica respecto a los graves
problemas sociales, ambientales, políticos, legales y culturales del país.
La gestión de recursos:
Los grandes retos del país, son también de la Iglesia católica; por ello se
deberán de facilitar y gestionar recursos para que se logre (además de mantener
enhiesta la fe cristiana) la superación de las inequidades sociales y una
mejor distribución de la riqueza nacional. No se trata de sustituir la responsabilidad
del Estado en materia de inversión pública, sino crear desde las
estructuras pastorales, condiciones para la exigibilidad de los Derechos Humanos,
fomentar la conciencia crítica en los ciudadanos y el ejercicio pleno
de la ciudadanía.
La ejecución y estructura operativa:
Se necesita fortalecer el trabajo de base de las Diócesis, vicariatos y parroquias,
creando pastorales o unidades que se dedica a la temática de la tierra
y el desarrollo rural, que anuncia y denuncia la injusticia social, la depredación
de los recursos naturales, el despojo continuo de las tierras, la discriminación
y racismo contra los pueblos indígenas, entre otros.
Implementar acciones para fortalecer la estructura operativa, que dé como
resultado una clara persistencia de la CEG en la vida nacional, para
equilibrar las acciones que pudiera definir el Estado sin el consentimiento
de la población; es un reto de la mirada crítica que Aparecida llama a la
Iglesia Católica a realizar. Este trabajo sólo se puede concretar con respuestas
puntuales y operativas, con una estructura adecuada, con personal y
equipo calificado para hacerlo.
Las Alianzas Estratégicas:
La cruzada por el desarrollo rural, la democracia y la paz no podrán ser
misión exclusiva de los poderes del Estado ni de las políticas públicas de
los gobiernos. Preciso es, que las entidades eclesiásticas, las instituciones
de investigación, las casas de estudios superiores, las ONG’s, la cooperación
internacional, la sociedad civil en general; unifiquen propuestas para
mantener y profundizar los logros en materia de desarrollo y equidad. Tener
una propuesta de ley consensuada sobre el Desarrollo Rural Integral,
ya es un paso en esa articulación. Las pastorales pueden ser espacios de
articulación social también.
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